| En
1810 la Estancia fue adquirida por Santiago
de Liniers quien vivió unos pocos
meses en la casa.
En 1820 José Manuel Solares
compró la propiedad a la familia
de Liniers, siendo el último dueño
de la estancia.
Por voluntad testamentaria decidió
el deslinde de los terrenos para la conformación
de una villa, hoy ciudad de Alta Gracia,
quedando la residencia en el centro del
núcleo urbano al que dio origen.
Durante cien años los Lozada,
herederos de Solares fueron los propietarios
de las construcciones jesuíticas
y tierras adyacentes.
En
1969 la Nación Argentina expropió
a sus dueños la residencia, convirtiéndola
en Museo, inaugurado oficialmente en 1977.
Su importancia radica fundamentalmente en
su valor arquitectónico, que se preserva
fiel a la estructura original.
Esta casa museo ha sido ambientada
de acuerdo a los modos de vida que tenían
los cordobeses y serranos en los siglos
XVII, XVIII y XIX y
su patrimonio está compuesto por
objetos de gran significación, evocadores
de la vida cotidiana y las formas de trabajo
en la antigua estancia.
Por
medio de dioramas, maquetas, gráficos,
fotografías en las salas y ambientaciones
de época (herrería, alcoba,
cocina, etc.) se procura que el visitante
descubra quiénes fueron los actores
sociales que vivieron y trabajaron en ella:
jesuitas, negros, aborígenes., europeos
y criollos.
El
2 de diciembre de 2000 como parte
del sistema Jesuítico Cordobés,
Alta Gracia, las otras estancias y la Manzana
de la Compañía: Iglesia, Capilla
Doméstica, Residencia de los Padres,
Rectorado de la U.N.C. y Colegio Monserrat,
fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio
de la Humanidad. |