| |
|
| |
|
|
La
ciudad de Alta Gracia, se encuentra
asentada en la región denominada
por sus aborígenes Paravachasca,
vocablo quichua que significa "lugar
de vegetación enmarañada"
o, según otras interpretaciones
"lluvias a destiempo".
Se trata de un amplio valle, rodeado
por sierras de no mucha altura, que
la cobijan en su sector Noroeste-Suroeste,
en forma de herradura.
Los primitivos pobladores, llamados
Comechingones, eran hombres
pacíficos, se dedicaban al cultivo
por regadío, domesticaron las
llamas y vicuñas y practicaron
la caza y la pesca.
Al avanzar la corriente colonizadora
del Alto Perú, encabezada por
Don Jerónimo Luis de Cabrera,
es fundada la ciudad de Córdoba
de la Nueva Andalucía las
acciones de conquista llevadas a cabo
en la zona consiguieron reducir a los
aborígenes. |
 |
|
| Fiel
colaborador como intérprete
de la lengua entre aborígenes
y españoles, Don JUAN NIETO
recibe una Merced de tierras que abarcaban
la zona de Paravachasca, el 8 de Abril
de 1588, como premio a su actuación.
Juan Nieto inicia la explotación
de la encomienda, habilitando casas,
ranchos y corrales de piedra. Hizo
una pequeña estancia, a la
que llamó POTRERO DE SAN IGNACIO
DE MANRESA.
Al morir Juan Nieto, en 1609, su viuda
contrajo enlace con Don ALONSO NIETO
DE HERRERA, quien no tenía
parentesco con Juan Nieto, y queda
como único heredero de esta
extensa propiedad al fallecer su esposa
y su hijastra. En recuerdo de un Santuario
de Algarrobillas de Alconetar,
(Extremadura, España), dedicado
al culto de la Virgen de la Alta
Gracia, de quien era muy devoto,
rebautiza con su nombre a la zona.
Hombre de fuerte convicción
religiosa, resolvió ingresar
a la COMPAÑÍA DE JESUS,
como hermano coadjutor, donando todos
sus bienes a la misma, en el año
1643. |
|
 |
Cuando
los Jesuitas llegan a la Estancia, comienza
una época de gran progreso. Para
proveer de agua a las tierras cultivables,
construyen un TAJAMAR (1653),
en el que era provisto por medio de
canales subterráneos y acequias
que lo alimentaban desde su obra complementaria,
LOS PAREDONES. Esta obra hidráulica
se completaba con EL MOLINO y luego
proveía el riego de las huertas
y las quintas. |
|
Sus
obras arquitectónicas perduran
hasta hoy y sus principales construcciones
son EL OBRAJE, LA IGLESIA Y LA RESIDENCIA.
No han quedado rastros pero sí
referencias de LA RANCHERIA, donde vivían
los esclavos negros y los obreros indígenas.
En 1767 son expulsados los jesuitas
de todas las Misiones en América
y Europa, y sus bienes pasan a ser administrados
por una JUNTA DE TEMPORALIDADES. La
estancia de Alta Gracia queda prácticamente
abandonada. La imposibilidad de administrar
la Estancia por la Junta de Temporalidades,
hace que la misma se remate en 1773.
La adquiere JOSE RODRIGUEZ, con un plazo
de 9 años para pagar su precio,
pero no puede cumplir con lo pactado.
En 1785 hipoteca Alta Gracia y obtiene
de la Junta de Temporalidades nuevos
plazos. Muere en 1786 y se hace cargo
de la administración su hijo,
MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, con cargo
rentado, permaneciendo en sus funciones
por 10 años. En 1787, hay un
notorio menoscabo de la producción
de la Estancia y se acuerda una nueva
prórroga para la liquidación
de la deuda. Para ejecutar el crédito
de don José Rodríguez
a favor de la Junta de Temporalidades,
se remata nuevamente la Estancia, en
1796. |
| Resulta
mejor postor Juan del Signo, a
quien se le adjudica la Estancia,
actuando como apoderados VICTORINO
RODRIGUEZ y ANTONIO DE ARREDONDO.
Al poco tiempo se produce la división
de la extensa propiedad de acuerdo
a un arreglo entre los compradores.
Los puestos principales y la mitad
de los esclavos, para Arredondo.
El Convento y las tierras que
lo rodeaban, para Victorino Rodríguez,
quien la poseyó hasta 1810,
fecha en que la vende a DON
SANTIAGO DE LINIERS Y BREMOND. |
 |
|
| Producida
la Revolución de Mayo, Liniers
integra una agrupación contrarrevolucionaria,
por lo que fue ejecutado. La Estancia
pasa entonces a manos de sus herederos
quienes no pueden atenderla, ya que
eran menores de edad y sus tutores residían
en Buenos Aires. Finalmente, la subastan
en Agosto de 1820 y resulta adjudicada
a DON JOSE MANUEL SOLARES. |
 |
Poco
antes de su muerte y, al no tener
descendencia, define en su testamento
su voluntad de crear una Villa,
en las proximidades de las construcciones
jesuíticas, que inicia
con la donación de parcelas
a "los pobres de notoria
honradez", los músicos
del culto, autoridades, etc.,
destinando a tal fin un sector
de la propiedad, con una superficie
de 70 cuadras próximas
a la huerta y a la residencia. |
|
Esta parte de la Ciudad no estuvo incluida
en los litigios que se produjeron después
de la muerte de Don José Manuel
Solares, en 1868. El Albacea Testamentario,
Telésforo Lozada, vende a don
Galo Cámara. Se ratifica la venta
a favor de Doña Manuela Lozada
de Cámara, y ésta en 1879
vende la Estancia a su hermano, Don
Rafael Lozada, dando lugar a un juicio
reivindicatorio iniciado por los hijos
de Don Galo Cámara, que les resultó
favorable.
El gobierno Provincial crea el Municipio,
el 14 de Enero de 1900 y resulta
elegido primer Intendente Municipal
DON DOMINGO LEPRI.
En 1905 se realiza la división
de lo que fuera el corazón de
la Estancia Jesuítica, en tres
grandes sectores: el corazón
de la Villa, constituido por el parcelamiento
generado en el testamento de Solares
la propiedad de los Cámara, 1.382
hectáreas, incluyen la Huerta
y el Tajamar y las tierras de lo que
se denomina El Alto y las de los Lozada,
que incluyen la Iglesia, la Casa Histórica
y El Obraje. La familia Lozada vive
en la casa hasta que se declara Monumento
Nacional, en 1941.
En 1906, Guillermo Franchini compra
a los Cámara 100 hectáreas
para la Compañía de Tierras
y Hoteles, vinculada al ferrocarril,
lo que se conoce como El Alto, y lotea
la Villa Carlos Pellegrini.
Construye el Sierras Hotel, que se inaugura
en 1908 y comienza la promoción
turística de Alta Gracia.
El 28 de Junio de 1940, al alcanzar
los 10.000 habitantes, Alta Gracia
es elevada al rango de Ciudad, por Ley
3849. |
|
|
|
|
|
| |
Inicio
- Búsquedas - Interés
General - El Clima - Las
Webs |
| |
©Todos
los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización.
El diseño, fotografías y contenidos son propiedad exclusiva
de Rafael Piñeiro |
|