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Numerosos
desde el comienzo, que debían sentarse de a dos,. Llegó
a tener hasta 150 alumnos, divididos en dos turnos, lo que
significaban 16 clases diarias. Algunas de sus clases consistían
en llevarlos al arroyo y juntando piedritas y caracoles los
hacía contar. Ella daba todo por sus niños,
hasta les daba de comer y les compraba guardapolvos con su
propio dinero,que no era mucho, para transformarlos en seres
socialmente utiles.
Vivió
para educar, no recibía apoyo oficial y casi de ninguna
índole, todo lo hacía por una satisfacción
personal enorme.
Paulina
Domínguez, con su rostro apergaminado, sus vestidos
negros, sus sombreros, sus cabellos canos y su inseparable
sonrisa, cumplió con su misión de educar, de
construir, de forjar hijos capaces y dignos para nuestra Patria.
Falleció
un 28 de Septiembre de 1959 en la ciudad de Córdoba.
Hoy una escuela lleva su nombre ...INSTITUTO ESPECIAL PAULINA
DOMÍNGUEZ.
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